Raúl Meléndez

La intensificación de la guerra económica, profundiza las distorsiones de la producción agrícola en Venezuela dejando al descubierto sus reales deficiencias presentes en la dinámica del desarrollo productivo que es impulsado desde la cuarta República y continua acentuándose en la Revolución Bolivariana. Los elementos hoy presentes en las empresas del estado a pesar del encomiable esfuerzo del gobierno y de la gran Misión Agrícola Venezuela se han vistos sosegados por una pesada estructura administrativa del estado y de las empresas, con deficiencias de naturaleza estratégica en cuanto al tratamiento para el control administrativo de la producción.

La planificación estratégica diseñada con la puesta en marcha de la gran misión Agro Venezuela orientada a la Soberanía alimentaria se ha encontrado con realidades propias del contexto en cada desarrollo agrícola que dificultan el avance de la producción y productividad agrícola, ejemplo de esa realidad es:

 

1.- La ineficiencia que impacta en forma negativa la productividad, desarrollando producción menor al 50 por ciento de lo planificado en las empresas de producción agrícola con lo cual se eleva los costos de producción ,costos administrativos y costo total, esta realidad implica un resultado negativo del beneficio y se presenta como una constante en las empresas agrícolas.

2.- Errores fundamentales en la Planificación que genera distorsión entre lo planificado y lo ejecutado con omisiones importantes en cuanto la información del punto de equilibrio en cantidades y en bolívares, de la producción agrícola, costos y beneficios por cada rubro, lo que equivale a producir sin conocimiento del costo real, para posteriormente colocar precios de ventas iguales o menores al costo total generando beneficio negativo o igual a cero.

2.-La presencia del cálculo inadecuado o incorrecto de los costos de producción, costos administrativos y costos totales, con el agravante de establecer precios de ventas que no generan beneficio o el beneficio es negativo implica realizar ventas a un precio que genera pérdidas en ventas que en consecuencia produce disminución de la capacidad de pago de las empresa, restricción del flujo de caja e impacta en forma negativa el patrimonio de las empresas.

3.-La velocidad de la tasa interna de retorno en las empresas de producción agrícola actualmente es cero, lo que equivale a señalar que cualquier monto de inversión que se efectué no es recuperable hasta tanto no sea corregida las distorsiones en la producción, productividad y la actualización de los costos.

4.-Las empresas agrícolas del estado presentan hoy una disminución sistemática y Progresiva de la Capacidad operativa efectiva, como consecuencia del robo, hurto e improvisación en el mantenimiento, y reparación de las maquinarias, e implementos, agrícolas, que incrementa los costos operativos y disminuye la velocidad y capacidad de respuesta a las operaciones propias de la producción de las empresas.

5.-Alto índice de inasistencia y rotación del personal técnico y obrero como resultado al bajo o nulo compromiso con el accionar hacia el proyecto y trabajo productivo, generando carga burocrática, con altos costos en la mano de obra directa e incidiendo en forma negativa en la producción y productividad que amerita un tratamiento especializado y el concurso urgente del estado orientado a evitar el colapso operativo y financiero.

6.-Altos costos administrativos, como consecuencia de excesiva burocracia y carga de beneficios laborales

7.-Altos Gastos Superfluos no planificados presentados como actividades agregadas con incremento sostenido como consecuencia en la improvisación incomprensión y falto de compromiso con el proyecto que genera distorsiones a los indicadores de gestión.

8.- Más del 75 por ciento de la producción agrícola que genera las empresas del estado es comercializada a los sectores de las empresas privadas, quienes valiéndose del beneficio de obtener producto a bajos precios lo revenden a la población a precios especulativos reproduciendo la lógica perversa del capitalismo depredador.

Estamos en presencia de problemas propios de la dinámica de la estructura rígida del estado, con empresas cuyos gerentes tienen debilidades en el conocimiento administrativo financiero y gerencial que producen distorsiones al proceso productivo y de productividad que generan pérdidas cuantiosas por improvisación, con lo cual estamos desarmados y en minusvalía para ayudar a enfrentar desde la producción de las empresas agrícolas del estado la arremetida económica interna y externa existente hoy contra Venezuela.

A los problemas administrativos se adicionan otros elementos que deben ser abordados con la rigurosidad debida de parte del gobierno revolucionario que dificultan el proceso de producción, lo limitan o impiden aportes importantes para combatir la guerra económica entre los cuales podemos mencionar:

a.- Inconvenientes en la adquisición de materia prima e insumos agrícolas.

b.- Problemas de articulación para la adquisición de insumos y maquinarias agrícolas.

c.-. Incremento sostenido en los precios de adquisición de los insumos agrícolas

d.- Débil existencia de la semilla o entregas a destiempo a sector de las empresas agrícolas.

e.- Débil velocidad de respuesta a los programas agrícolas.

f- Débil velocidad de respuesta para la dotación de maquinarias e implementos agrícolas.

g.- Conflictos laborales en las unidades de producción agrícola

h.- Casi nula velocidad de respuesta para la adquisición de insumos agrícolas

i.- Nula respuesta para la adquisición de los sistemas de riego

Es imperativo intervenir en la supervisión del proceso productivo de las empresas agrícolas del estado, ampliar el desarrollo de la economía del lugar potenciando las fortalezas del espacio territorial y el perfeccionamiento de una economía sustentable en el ámbito donde desarrolla las actividades las empresas del estado con la participación activa de las comunidades, ya que han sido relegadas contraviniendo lo fundamental y estratégico que es la organización popular desde lo local, solo la incorporación de la población organizada puede impulsar la economía del territorio donde esta se desenvuelve en perfecta armonía con las verdaderas fortalezas de la organización comunitaria.