LA GEOHISTORIA Y LA IRREVERENCIA CIENTIFICA NECESARIA Imprimir E-mail

LA GEOHISTORIA Y LA IRREVERENCIA CIENTIFICA NECESARIA

Ponencia a las XV Jornadas Pedagógicas Nacionales de las Ciencias Sociales

 

Armando Daniel Rojas

Julio 2010

               

Sentimos y asumimos el inmenso honor de escribir y leer estas reflexiones en el marco de esta XV JORNADAS PEDAGÓGICAS NACIONALES DE LAS CIENCIAS SOCIALES. Dejo expresado mi agradecimiento por el homenaje que han querido dispensarme sus organizadores, personas a las que quiero, admiro y respeto. Después de meditar sobre qué  decir en un evento de esta magnitud, de manera tal que mis palabras no irriten sensibilidades pues con franqueza, tengo posición frente a los homenajes, sobre todo cuando los ubico dentro del contexto de lo necesario o no; por cuanto la esencia de esa institucionalidad ética del homenaje, ha sido envilecida, distorsionada, convertida en un hacer para satisfacción, cubriendo conciencia de quienes sienten su necesidad. Se trata de sentimientos y en este maravilloso campo de las emociones humanas, siento que tal como se practica, más que contribuir a consolidar profundidad humana, reproduce mecanismos que distorsionan esencia de reciprocidad. Nunca será  suficiente lo hecho para merecer uno; y siempre será motivo de uno, la más mínima expresión del bien común, sobre todo cuando nos ubicamos en el conjunto de quienes pugnan por hacerlo; pues no hay nada más difícil en el mundo de los humanos, que hacer el bien común por cuanto el bien no se hace para ser reconocido; ni nada más fácil que, pensar que lo que se está haciendo, está tan bien, que nos arrastra el individualismo y la justificación personalista a que nos ha llevado la cultura que practicamos y la lógica que nos consume: la cultura individualista occidental, la lógica competitiva capitalista sin dejar fuera el ego que nos insufla la religión. Por eso, nada más oportuno que este momento para resaltar la existencia venturosa, humana, de ese valor de reciprocidad  de la que estaba cargada nuestra cultura originaria Americana, pero, convertida por la escisión del valor de uso y valor de cambio de la Cultura Occidental y el Capitalismo, en mercancía para el intercambio.

En un mundo de reciprocidad no habría necesidad de reconocimientos y homenajes por cuanto todos y todas al ser y sentirnos iguales, corresponsables por esencia y praxis, lo recíproco se hace cualidad humana; y tal como es ahora,  dicha institucionalidad se cumple o desenvuelve, para nuestra cultura y lógica, en circunstancia, siempre circunscrita a lo individual en la satisfacción del “ganar-ganar” a la que se le ha llevado, más que a la dignificación como colectivo del cual formamos parte. En una sociedad de cultura de reciprocidad, el homenajeado permanente es y debe ser el pueblo que hace de ella praxis, por cuanto garantiza humanidad en tanto hacer el bien común es voluntad, hábito y esencia de vida.

La historia se ha encargado de demostrarnos que quienes practican el bien común para universalidad y existencia feliz de los seres humanos, son los sacrificados más notables: Cristo, Bolívar, Gandhi…; incluso a los notables sacrificados por la imaginación de los novelistas. La lista la podemos alargar cuanto queramos; sobre todo si la cualidad bien común la hacemos extensible al todo lo que se haga por el bien de la humanidad, sin embargo, ¿cuánta traba al pensamiento y los sentimientos por esta cultura individual y egoísta para reconocer lo que no tiene duda deba ser reconocido y homenajeado permanentemente? ¿Cuánto nos ha costado unirnos en sentimiento y agradecimiento en torno a lo hecho por Cristo, Bolívar, Gandhi, entre otros muchos? Si ello es así para aquellos inmortales, que se puede esperar para  los mortales de este capitalismo feroz, de este individualismo aberrante de la occidentalización que sustituyó a nuestra vida comunitaria originaria.

Como el bien común no está dado para ser reconocido y homenajeado, su esencia la establece la necesidad humana, social, colectiva; es para practicarla. Me declaro Robinsoniano: “saber, para hacer, hacer el bien común” y aspiro a que se me comprenda pues no es justo la tristeza de Cristo, reclamándole a su Padre porque lo abandonó, o Bolívar, dolido por haber arado en el mar reclamándonos unidad; o Rodríguez, resaltado como “Sócrates de Caracas” pero muere criticado como loco reconociendo que sólo Bolívar lo comprendió. Sin animarme ni desanimarme, asumo al Libertador en “Moral y Luces son nuestras primeras necesidades”. No hago más que responder a esas necesidades y como Rodríguez lo alimentó, asumo que “sólo la educación impone obligaciones a mi voluntad”, él llamó a esas obligaciones: “hábitos”, de manera tal que, sólo estoy actuando dentro del hábito que impone mi obligación para con la sociedad a la que pertenezco, sin dejar de aportar lo que puedo aportar, ni de beneficiarme con lo que debo recibir de  ella; hago praxis de aquella premisa también Robinsoniana, “Es obligación del ilustrado la de aportar sus luces para la formación del Estado, así como con su persona y bienes para sustentarlo”; no  lo contrario. Es en este plano ético donde aporto y exijo reciprocidad y me orgullece estar con quienes lo asumen pues así me siento entre iguales.

¿Cuánto sacrificio de Moisés y su pueblo a través del desierto para salir de Egipto a su “tierra prometida”, siguiendo la voluntad de Dios,  para que hoy esa “tierra prometida” sea el símbolo y expresión más dolorosa de los genocidios del momento? No hemos llegado a comprender y hay un “algo” que lo impide, que este genocidio de Palestina Siglo XXI es causado por la misma dominante inhumana y ejecutado por los descendientes enriquecidos, de aquellos que fueron llevados a esa tierra después de caminar durante 40 años el desierto. No podemos olvidar que nuestro pensamiento religioso está instalado hoy, Siglo XXI en nuestras mentes, después de otro genocidio que duró tres siglos en los cuales se enriquecieron imperios y de cuyo dominio colonial nos Independizaron Los Libertadores; genocidio que continuó, “envuelto” en los mantos del capitalismo, cuya “nueva” dominante comenzó a implementarse a la muerte del Libertador y con mucha más fuerza por las naciones que crearon los imperios, truncando historia en este continente y consolidando repúblicas neo colonizadas, dependientes amarradas en el S XX al proceso de petrolización y los mercados, hasta el extremo de universalizar la aberrante concepción neoliberalista. No es casual que los genocidios  de América y África, provocados por la expansión incesante de los europeos durante la Colonia, hicieron posible la explotación que explica su “desarrollo” actual; que luego, en esa ambición incesante, llegaron internamente a las dos Guerras Mundiales cuyo símbolo más doloroso fue el exterminio de los judíos por el nazismo y fascismo y la muerte de millones de seres humanos no judíos en unas acciones bélicas, para un capitalismo fortalecido por el consumo del petróleo y la industria de armas, única, que a pesar de las crisis que ha tenido ese modo de producción en el XX y lo que va del XXI; jamás ha entrado en recesión, ha retrocedido o ha quebrado. Es a ella a la que están asociados esos judíos sionistas que provocan ahora el genocidio de Palestina, Faluya y tantos otros que se reproducen a escala y tiempo por el Planeta. Tampoco hay que olvidar que quienes hicieron explotar las primeras bombas nucleares para los genocidios de Hiroshima y Nagasaki, en el marco de esa II GM, fueron el eje para las guerras de Vietnam, Afganistán y otras tantas; y no cesan, por el contrario, se regocijan abriendo nuevos frentes, como el de Irán. Son los que han dominado la energía nuclear volcando su poder destructor a las armas para ampliar su poder y tratan de evitar que naciones que no pertenecen a su esfera de dominio y sumisión, avancen en el otro frente de esta fuente energética que es la energía nuclear para la vida; sobre todo para la que tendremos en la era post petrolera.

Es el indicador más perverso de la humanidad, los fundamentalistas descendientes de quienes se enriquecieron con aquel beneficio de llevar los cristianos a la “tierra prometida”, se fueron uniendo al poder de quienes provocaron los genocidios citados de América, África y sus propia tierra Europea con dos guerras mundiales, haciéndose un solo poder para poner en vilo a la humanidad, la cual ha sido capturada  por los poderosos medios masivos Tics que disponen: televisión, internet, celulares, prensa, llevando al consumidor a lo que les interesa y beneficia en acumulación, en tanto distorsionan realidad, creando mundos virtuales que alimentan egos individuales. Vivimos hace pocos días un manejo masivo, universal de voluntades y captura de atención; un campeonato mundial de futbol, el cual “disfrutamos” y con él muchos egos quedaron satisfechos; pero mientras  nos distraían  no nos percatamos de las movilizaciones de portaaviones, submarinos nucleares, tropas, aviones teledirigidos para invadir un territorio más, el de Irán, por su negativa a aceptar las decisiones del imperio y avanzar en su propia crecimiento y desarrollo desde esa energía que quieren reservarse como exclusividad para asegurar dominación en la sociedad post petrolera.  Sólo Fidel nos alertó con sus reflexiones y desde Dossier en Tele Sur, pudimos ver el intenso peregrinaje dominante de la Secretaria de Estado del Imperio articulando poder en nombre del recién Premio Nobel de la Paz, Presidente de USA. Es el mundo de la hipocresía, falsedad, violencia y guerra trata de ocultarlo como  en Faluya y otros tantos casos. Urge la reciprocidad en el fomento y práctica del bien común.

Cuanta importancia tiene el conocimiento de esta dinámica geohistórica en este momento, sobre todo, para que sea comprendida desde la reciprocidad necesaria  y no desde la expectativa voluntarista particular del capitalismo y el egoísmo: no es cuestión de dádiva, limosna que es como conciben los poderosos su miserable “colaboración”.  Venezuela, país petrolero y petrolizado en cuyo Plan Nacional 2007-2013 está planteada su conversión a Potencia Energética Mundial, estructura nueva geopolítica Nacional, contribuye a la nueva Geopolítica Internacional, busca integración para el bien común, tanto desde la riqueza de su suelo y subsuelo, como de la del valor humano de sus seres sociales afianzados en esa cultura de la reciprocidad necesaria, alimentada en la integración ya demostrada por el Libertador y su Ejército Bolivariano; pero, el accionar político que deriva de la consciencia de esta condicionante de momento y lugar, implica revolucionar en esa cultura, de la cual nos alejamos y nos alejaron más con el proceso de petrolización durante el Siglo XX. Nuestro territorio pasó a estructurar  una sociedad de suelos y subsuelos ricos con pueblos pobres y en extremo asimétricos, que no ha podido disfrutar de sus riquezas por cuanto desde la llegada de los europeos a América, lo que era disfrute colectivo, comunitario, fue convertido en flagelo, pues cargaron con la riqueza que llenaba las arcas de las metrópolis, y aquello que era don de naturaleza, lo convirtieron los colonizadores, en fuente de acumulación de riqueza, poder y explotación en los territorios que se anexaron y por donde se expandieron  implantando esclavitud. Nuestros pueblos dejaron de disfrutarlos en su esencia originaria, en beneficio común, para que ellos alcanzaran su “desarrollo”; alejando al pueblo de su felicidad, alienados, enajenados en pensamiento y acción por la colonización en todos sus órdenes, incluso en los de la ética, la moral y la fe, cargándolas de valores distorsionados que entran en contradicción con los principios humanistas necesarios para la preservación de la especie. Es preciso  no olvidar que la degradación más extrema la inició Europa hace quinientos años y la sigue su heredera USA durante el Siglo XX y lo que va del XXI, siempre con cómplices internos.

La Geohistoria, que nace como Enfoque de las Ciencias Sociales desde la Geografía, durante los setenta, a partir de la proposición y liderazgo del Profesor Ramón Tovar, “Maestro de maestros” junto al equipo del Centro de Investigaciones Geodidácticas de Venezuela, CIGDV, encabezado por la Maestra y muy recordada Profesora Maruja Taborda, estuvo marcado por la necesidad de la integración científica para explicar la complejidad y el proceso de las múltiples relaciones Hombre-Naturaleza y su enseñanza, ante la  debilidad del paradigma disciplinar, de larga data académica. Confieso que asumí el enfoque en todas sus acepciones, incluso la política, por cuanto me llevó a comprender la intencionalidad dominante de aquel pensamiento Geográfico de la Modernidad, impuesta a América por Europa, borrando todo vestigio de culturas originarias; aun cuando no pudieron erradicarlas y sus raíces afloran hoy para dar nuevo sentido al hacer humano. Ello nos llevó a lo que en su momento definí como “irreverencia científica necesaria” para poder superar la enajenación que nos envolvía al reproducir aquella cultura, sus conocimientos, sus tradiciones, sus técnicas e incluso sus instrumentos, desconociendo o ignorando que ya Rodríguez nos lo había advertido; pero como es lógico, desde una cultura dominante que basó la reproducción del conocimiento en la cultura del claustro, genios, pensamiento y orientación como las que nos donara el Maestro del Libertador, fueron excluidos de esos claustros, por cuanto ilustraban sobre la dominante implícita que traían los imperios. Su lógica revolucionaria generaba pensamiento crítico y aprendizaje propio, soberano, fundado en la fuerza endógena de lo nuestro y tal no convenía. Había que instaurar el sistema de copiado, la toma para sí del “pensamiento ajeno”, convirtiendo a consciencia, el conocimiento en “pensamiento muerto” como lo definió Milton Santos y que comenzó a reproducirse, sistemáticamente como “pensamiento prestado” como lo definió Ramón Tovar, cuando asumiendo a Robinson nos alertó: “Basta de ciencia prestada”. Por ello asumo la irreverencia “científica necesaria” a la cual invoco nuevamente hoy de manera que podamos ganar aliados en este debate y accionar a que nos ha llevado la Revolución Bolivariana con el Proceso de Comunalización. Más que nunca quienes asumamos el Enfoque Geohistórico, estamos obligados a luchar con nuestras armas de la Educación para contribuir a generar las transformaciones que el pueblo adelanta.

 Este enfoque trae consigo la praxis desde lo interdisciplinario; y  alcanza después de tres décadas,  universalidad que le permite su abordaje como Paradigma, el cual viene a ser consolidado con la recién creada Ley Orgánica de Educación. La esencia originaria del Enfoque Geohistórico la explica el Prof. Ramón Tovar en su Discurso de Orden como Miembro de Número de la Academia Nacional de la Historia, en Febrero de 1991:

El conocimiento científico debe enfrentar problemas que hasta entonces le parecían ajenos o frente a los cuales se obró hasta hace poco con indiferencia. O si recibieron su atención, ahora asumen dimensiones que cuestionan, en muchos casos, sus pautas o normas. El hambre, el analfabetismo, el deterioro ambiental, la salud colectiva, la indefensión de las masas, el desfase entre naciones, pueblos, etnias y tantas otras agrupaciones de seres humanos, presentes sobre la superficie de nuestra Tierra. … “la deshumanización” derivada de “la masificación” se erige en todas las direcciones. La masificación se impone como "distorsión"; cuyas raíces y explicación habría que esclarecer para la seguridad de nuestra supervivencia como especie. … Avanzamos como hipótesis la revolución experimentada en "los instrumentos de trabajo" que ha invadido hasta el mismo terreno intelectual con su concomitante acentuación en la división del trabajo”

 

Amén de sus orientaciones para la comprensión de la fuerza endógena de nuestros pensadores-accionadores americanos que nos destaca en su discurso, resaltamos el párrafo  por el carácter indecente  hacia un “nuevo” conocimiento científico; el del “inventamos o erramos” Robinsoniano, olvidado, desconocido, ignorado por los claustros universitarios y por el Sistema Educativo que nos rigió hasta finales del SXX. Es claro, había que enfrentar problemas en los que hasta el momento  se obró con indiferencia; y si se consideraron, no tuvieron la dimensión que les correspondía o fueron sujeto de distorsiones  a conveniencia. Por ello, había necesidad de ser irreverentes ante ese conocimiento científico, sus mecanismos, sus métodos, sus instrumentos. Su denuncia la ubicó en la “deshumanización” derivada de la “masificación” y la imposición de “distorsiones” que se reproducían a todo nivel y en toda instancia y lugar hasta llegar a cuyas raíces y explicación habría que esclarecer para la seguridad de nuestra supervivencia como especie.

A decir de David Harvey en “PORQUÉ UNA GEOGRAFÍA RADICAL DEBE SER MARXISTA”: “No es accidental el hecho de que la geografía y otras ciencias sociales hayan evolucionado hacia disciplinas sofisticadas, orientadas técnicamente, pero muy descriptivas, con poca pertinencia para la solución de agudos y, al parecer, crónicos problemas sociales. Se puede apuntar como explicación hacia los intereses de aquéllos (gobiernos y empresas) que financian y utilizan la investigación social. Se puede señalar también la procedencia social (clases media y alta) de la gran mayoría de los científicos sociales. O se 'puede citar a Marx y Engels: "¿Qué prueba la historia de las ideas sino que la producción intelectual varía su carácter en relación con el cambio de la producción material? Las ideas predominantes de cada época han sido siempre las ideas de su clase gobernante"  (DH 1972)

No había duda, al relacionar estas dos afirmaciones, el maestro nos gritaba para que hiciéramos lo que a voces criticaban desde Geocrítica, Antípode y otras vocerías de la Geografía Crítica.  “Conjuguemos el verbo hacer y hagamos” nos decía con frecuencia el Maestro RT, es un problema de supervivencia de  la especie. Había en ese planteamiento toda una orientación para aquello que Gramsci definió como el Nuevo Bloque Histórico, necesario al desarrollo de los nuevos conocimientos y nueva sociedad.

Al leer el Discurso ante la Academia con detenimiento, encontramos toda una explicación geohistórica de las transformaciones ocurridas con la I y II Guerra Mundial; sobre todo en Europa y su alcance universal; son las condicionantes omniabarcantes –como las define Mészáros en “Mas allá del Capital”- de una dinámica dominante que no podemos obviar; pero que por la misma razón que nos expresa Darius Sháyegan en “Esquizofrenia cultural” y la “mirada mutilada” el conflicto derivado del choque entre la Cultura Occidental y el Islamismo, se reproduce en todas las culturas y no pueden ser conocidos por cuanto a nuestro pensamiento no se le enseño para abarcar más allá de lo que nos enseñó a reproducir la modernidad occidental, con sus sistemas; de allí la importante aseveración de Sergio Bagú cuando nos indicó que la Cultura Occidental nos enseñó a conocer cuanto se refiere a su interioridad, pero también nos enseñó a ser ignorantes de todo aquello que está referido a otras culturas que nos sean las nuestras. Cuan ignorantes somos del Islamismo, del Budismo, de las culturas del Medio y Extremo Oriente, de las de la africanidad, e incluso de las de nuestros antepasados, que es peor, por cuando mirándonos nuestro propio ombligo, tampoco entendemos a nuestra realidad,  nos alejaron y siguen alejando, y así lo aceptamos, de nuestra originalidad y la esencia de todo cuando de esa originalidad entrara en conflicto con el capitalismo y su par cultural occidental.

En 1991, en pleno Palacio de las Academias, Tovar nos recordó:

“Para inicios de la década de los ochenta denunciamos la emergencia de las identidades socioculturales. Presentíamos la expansión de la reacción del Islam; nos apoyamos —entre otros signos— en el caso de la provincia autónoma del Kosovo, relictos del Imperio Turco Otomano (albaneses islámicos), en el seno de la República Federal Serbia (ortodoxa) de la República Popular Federativa de Yugoeslavia. Denuncia retomada en nuestro trabajo "El Enfoque Geohistórico".

De este alerta han pasado tres décadas, la situación se ha agravado a extremos de ser la puerta a la próxima y última conflagración mundial, porque después de ella la especie quedará en extinción; sin embargo cuan poco la consideramos en nuestros aprendizajes y debates de enseñanza.

 

 En Antípode Revista Universal de Geografía Crítica Harvey D, expresó en 1972:

  La perspectiva mundial del capitalismo actual no es de aspiración a un futuro más brillante sino de aferrarse desesperadamente a las desigualdades presentes que pueden irse paliando pero no mantenerse indefinidamente. En la medida en que las ciencias sociales reflejan los valores del capitalismo están inevitablemente condenadas a retroceder. Pueden llegar incluso más lejos en su papel apologético y mixtificado, y añadir numerosos y nuevos capítulos de estadística y análisis lógicos y psicológicos, pero que carecen de importancia fundamental. Sin embargo, no necesitan, incluso en el mundo capitalista, reflejar estos valores... Estamos entrando de un período de revisión crítica de la base de la sociedad y del comportamiento humano..." (HARVEY, D.: Revolutíonary and counterrevolutíonaty theory ín Geography and the problem of ghetto formarían, "Antipode", vol. IV, n.o 2, 1972, págs. 1-13, (traduc. cast. en "Geo-Crítica", nº 4).

¿No sigue vigente?, ¿le cabe a nuestra realidad venezolana del momento para seguir la lucha contra el capitalismo? ¿Los esfuerzos que se hacen por salir de ese panorama los estamos asumiendo con la convicción y conocimiento que el Enfoque Geohistórico nos facilita?  O, seguimos pensando que su esencia es académica, de claustro y no política de transformación social-cultural.

El problema del Uranio enriquecido para uso científico y humano en Irán, por el que USA, Europa e Israel están a las puertas de invadirlo, con anuencia de China y Rusia, haciendo uso del poder nuclear que disponen, derivado del uso de uranio enriquecido para la industria armamentista y el negocio de la muerte que dominan, es sólo un indicador de cuanta Geohistoria ha corrido entre el inicio de la década de los 80, momento de la denuncia, la década de los 90 momento de su concreción en la Academia Nacional de la Historia con la propuesta de este enfoque y el inicio de la segunda década del nuevo milenio, momento que vivimos; conscientes que, dentro de un panorama festivo por el Mundial de Futbol, con el despliegue de  las Tics, jamás visto, en el cual tu puedes apreciar, desde la tv en tu casa o en una sala de cine, cómo está amarrada la trenza del zapato izquierdo o derecho del chuteador del gol, se justifican los errores de los árbitros y como se puede ganar un juego sin importar la ética del deporte; manteniéndonos distraídos sin que podamos ver cómo, los  porta aviones nucleares de un tamaño superior a diez campos de futbol de los que vemos en esos juegos, pasan “desapercibidos” a nuestra atención por el Canal de Suez, y llegan al Golfo Pérsico para “persuadir” a Irán a que desista de esa responsabilidad, mientras el portaaviones de la IV Flota reactivada, recorre los océanos alrededor de Sur América, fortalecido por nuevas bases militares, principalmente en Colombia.

No sirvió de nada que Brasil y Turquía fueran garantes intermediarios para que el uranio enriquecido a trabajar y consumir por Irán no fuese para armas nucleares, sino para medicina y uso humano como lo han prometido. Es que, por  la perversidad e inhumanidad a la que llegaron las potencias no les importa la paz, les interesa y conviene la guerra; no  van a permitir que hayan naciones que surjan como nuevas potencias ni que tengan desarrollo nuclear fuera de sus dominios y su anuencia, de manera tal que puedan tener asegurada la totalidad del control de esa energía para la guerra mundial que tienen por el dominio de las reservas petroleras, y sin duda el control absoluto del Planeta en la era post petrolera a la que nos están llevando; por ello, obstaculizarán toda convención, acuerdo y complementariedad que las naciones emergentes puedan practicar a fin de lograr, de manera conjunta, avances en ese y otros campos.

En un artículo reciente que nos envió un amigo por internet titulado “Faluya peor que Hiroshima” del Dr. Chris Busby, investigador de energía nuclear, alerta sobre las degradantes permutaciones que está sufriendo aceleradamente la población de Faluya, Irak, como castigo por su resistencia a la invasión que hicieran en su país. Faluya es una ciudad prohibida. Fue sometida a intensos bombardeos en 2004 por el ejército USA con bombas de uranio empobrecido y fósforo blanco, y desde entonces la han declarado zona peligrosa, lo que significa que ni las autoridades títeres de Iraq ni las fuerzas invasoras/ocupantes de EEUU permiten que nadie pueda realizar ningún estudio real de lo que allí sucede. Faluya está básicamente bajo asedio. El proyecto de investigación que realizó con su equipo el Dr Busby venciendo miles de obstáculos y amenazas, se basó en 721 familias de Faluya con 4.500 participantes, que vivían tanto en zonas nivel de radiación alto como bajo. Los resultados se compararon con un grupo de control: una muestra compuesta por el mismo número de familias que viven en una zona no radiactiva en otro país árabe. Con motivo del estudio, eligió otros tres países para llevar a cabo tal comparación: Kuwait, Egipto y Jordania, el resultado es francamente aterrador, no existirá en la vida humana ninguna justificación ni explicación de lo que allí ocurre, por ello recomiendo revisarlo en la dirección http://arabwomanblues.blogspot.com/ dentro de “Falluja Whorse Than Hiroshima”. La maldad, deshumanización y crimen de USA en comunidades como esta no podemos pasarlas desapercibidas pués a ello llevarán el Planeta.

Vale entonces que, revisemos, a la luz de los nuevos tiempos, las dinámicas de solidaridad y complementariedad que están surgiendo de las revoluciones en América del Sur, Oriente Medio y Asia para un nuevo orden pluri nuclear (Múltiples núcleos de desarrollo).

¿Cómo estudiar esa Geohistoria ignorando, desconociendo, obviando que  esa es una condicionante mundial de momento y Venezuela por ser uno de los principales productores de petróleo, gas y tener  la reserva petrolera más importante del Planeta, tiene mucho que ver con esta dinámica promotora de un nuevo mundo energético?  ¿Creemos realmente que las clases que dominaron el poder nacional y local del país desde 1830 hasta 1999 están, ahora sí, interesadas en el desarrollo de Venezuela? ¿Es posible pensar que los países hegemónicos del imperio quieren nuestro desarrollo, lo promoverán y apoyarán? ¿Qué no se atreverán a hacer en Venezuela lo que hicieron en Falulla?

La Geohistoria, la irreverencia científica necesaria, la experiencia por las inequidades, asimetrías e injusticias después de largos años de dominio nos ponen en un camino en el que queramos o no, estamos de lleno involucrados. El Plan Nacional “Simón Bolívar” 2007 – 2013 y su prospectiva inmediata al 2021 están fundados en siete líneas entre las cuales las condicionantes endógenas llevan hacia la conversión en una nueva Potencia Energética; nueva en tanto nace de la universalidad de la concepción Bolivariana; por ello, se basa en el Proyecto Magna Reserva, con la Faja Petrolera del Orinoco y el Proyecto Gasífero “Antonio José de Sucre”, de manera que, al mismo tiempo que se gana y acentúa soberanía y libertad en el manejo de nuestras fuentes petroleras, le permita al país y su sociedad, avanzar hacia su condición de potencia energética, con nuevas formas y fuentes, estructuradas integralmente y hacia un mundo de equidad y justicia, que supere asimetrías y contradicciones impuestas por la lógica capitalista, para hacer una sociedad socialista, profundamente humana, incluyendo al uso de la energía  nuclear.

Para que esta política  se cumpla, se requiere, por un lado, inmensos recursos que provendrán del petróleo y el gas desde sus grandes reservas y su desarrollo aguas abajo, venciendo rentismo, consumismo, corrupción; por otro lado, de acuerdos estratégicos internacionales de todo tipo, sobre todo los de transferencia tecnológica y relaciones de reciprocidad, basadas estas en la complementariedad entre ventajas endógenas de cada Nación; con nuevos socios, que no podrán ser  quienes han cortado nuestra soberanía, frenado nuestro desarrollo, quebrado nuestra historia, interrumpido en continuo revolucionario posterior a la Independencia y la construcción de República que nos soñó El Libertador; sino con aquellos países como los de La ALBA, más pobres o iguales al nuestro, que hacen esfuerzos, internos y externos para lograr políticas de integración, enfrentan los ataques de las grandes potencias y los organismos multilaterales controlados por aquellos; con planes y programas conjuntos formando nueva geopolítica internacional, polinuclear; junto a  ella, la nueva geopolítica nacional estructurando nueva territorialidad, nuevas dinámicas, nueva institucionalidad, para lo cual es fundamental el nuevo poder que se construye con procesos constituyentes, en los que la condición de Estados Plurinacionales comenzó a dar sentido claro a la unidad de la diversidad y desde todas las escalas; sobre todo en las que el espacio concreto, directo y propio de hacer comuna, tal como lo hacían nuestros originarios, toman fuerza, ahora con las condicionantes que nos crean el contexto de espacio y tiempo en pleno Siglo XXI. Aquella Topoarquía explicada por Robinson, aceptada por Bolívar  ya es conocida como poder de pueblo, poder endógeno avasallado durante cinco siglos de colonialismo. En suma, es un problema cultural profundo que requiere de comprensión por el pueblo y a ella solo se accede con transformaciones educativas alimentadas por el aprendizaje de lo bueno que de ella derive.

El Cubo ANACON sintetiza las líneas de PNS”SB”desde la contradicciones fundamentales a disolver y la organización territorial a escala necesaria, mientras que la Herradura de Ubicuidad Geohistórica nos expresa síntesis gráfica, para las lógicas de articulación y coherencia que nos facilita la Geohistoria en su cualidad de Ubicuidad.

El paso histórico de la praxis geohistórica que nos reclaman las condicionantes de momento y lugar, nos da piso sólido para avanzar estas reflexiones en las que hacemos  pensar para acceder desde la Categoría Espacial Geohistórica a las nuevas concepciones del Espacio Geográfico Socialista  partiendo de las Condiciones Históricas que le determina el Proceso Bolivariano, con miras  al desarrollo de un Espacio Geográfico que supere asimetrías estructurales. Con esta reflexión se plantean estrategias a seguir que se avienen a la necesidad de pensar de nueva manera al espacio; ello supone reflexión en el plano ontológico, axiológico, epistemológico, metodológico, político y pedagógico que es lo que nos proponemos debatir en esta XV JPNCS

Revertir el pensamiento disperso, copiado, largamente usado como “ciencia prestada” es un  problema de Civilización; y para que tenga alcance de escala planetaria sólo será posible en tanto se demuelan sistemas que crearon aquella  lógica individualista, separatista, fragmentaria que produjo o provocó  esas asimetrías en todos los órdenes de la vida humana; por eso,  compartimos con quienes  afirman que vivimos tiempos de cambio epocal y no de reformas circunstanciales. El Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007 – 2021 con el cual se construye colectivamente el Nuevo Bloque Histórico desde el Socialismo Bolivariano cuenta, como orientación, con la experiencia que ha brindado el desarrollo de la Geohistoria desde la década de los setenta, siempre subversiva, dinámica, creando método, probando instrumentos hoyando lo axiológico para generar nuevos epístemes que se aviene, en magnitud y esencia, a las condiciones que el momento exige de la investigación, enseñanza y aplicación geohistórica en tanto nueva ciencia que da respuesta a los paradigmas del Nuevo Bloque Histórico. El análisis del espacio geográfico se ha venido desarrollando desde distintas perspectivas; tanto de la de teoría de la localización; desde los contextos temporo - espaciales (geografía histórica); como desde  las nuevas tecnologías y  desde los conjuntos espaciales multi escalares y dinámicas; o  desde la configuración de redes y los movimientos, o a partir de la complejidad entre espacios sujetos a las múltiples contradicciones que los engendran.  Urbano – rurales, escisión sociedad – naturaleza, contradicción capital – trabajo, escisión Estado – Sociedad, trabajo intelectual – trabajo manual, entre otros tantos posibles a investigar,  explicar y superar.

En la actualidad, para la consideración geohistórica es muy importante el análisis del espacio geográfico que presenta  la globalización de la sociedad en su unidad dialéctica con el espacio de la lugarización. Esta interesante unidad dialéctica puede ser investigada y explicada mediante el uso de Sistemas de Información geográfica SIG, uso de imágenes satelitales para el desarrollo de una Cartografía Dinámica, vinculada a redes con uso de internet, intranet y las múltiples ventajas interactivas que permiten la web a través de los portales, facebook, twitter y otras tantas medios y técnicas satelitales, comunicacionales e informacionales.  “Por un lado el espacio mundial, caracterizado por redes y flujos globales y por otro el espacio de los lugares, espacio de las regiones, de las ciudades y de las identidades. Así, el espacio geográfico se observa entre lo global y lo local. El espacio debe ser entendido como una instancia, un hecho social, así como historia y estructura; y hoy día, como un espacio total”. Hagamos nuestra la afirmaciones de Freire: “que peligrosa la computadora en manos de la oligarquía, pero que poderosa en manos de la Revolución”; “los maestros no hacen la revolución, pero no habrá revolución sin maestros”. El Paradigma de la Geohistoria trabajado en su lógica, métodos con el volcamiento de los instrumentos de la revolución tics, y la Revolución Bolivariana, se convierte en arma poderosa para la educación revolucionaria;  introduce desde América Latina a la Geografía para la Liberación, tal como lo ha sido la fuerza de la Teología y la Filosofía de la Liberación.

No es circunstancial que el desarrollo histórico de las XV Jornadas Pedagógicas de las Ciencias Sociales se corresponda con la del debate del Enfoque Geohistórico y su necesidad para el conocimiento científico, transformación social, cultural mediante nuevas técnicas y métodos como los de su seno surgen: Estas comenzaron con estos debates, pero vistos no en un plano abstracto, sino concretándolos en hechos reales a través del aprendizaje y la enseñanza endógena, desde el lugar y su consideración pluri escalar, dinámica, tanto de tiempo como de espacio, para que la retrospectiva nos permita hoyar el espacio y su estructuración hasta encontrar los componentes que condicionaron el origen de tales estructuras, para explicarlas en su desarrollo y comprenderlas en la realidad que vivimos, su perspectiva y prospectiva. Son 15 Jornadas Nacionales de debate y producción desde 1972 incluyendo sus mecanismos innovadores de desarrollo del conocimiento articulados a la realidad: Maestrías de Enseñanza de la Geografía, Enseñanza de la Geohistoria, Historia desde el enfoque, desarrollo de cátedras como la Ecogeografía, mas de 500 profesionales con Maestría y sus respectivas tesis de grado. Cientos de eventos, miles diagnósticos de comunidades, toda una experiencia sólida de investigación y praxis creadora en la que el estudiante, en todos los niveles ha sido eje siempre vinculado a toda la dinámica social; y como si fuera poco, cuenta hoy con un Sistema Educativo estructurado desde sus principios como un Continuo Humano concretado ahora con una Ley Orgánica novedosa que contiene taxativamente al Enfoque Geohistórico en uno de sus artículos.

¿Cómo no volcar todo ese poder hacia un proceso como el que vivimos? ¿Puede la distorsión y perversidad de la dispersión impedir que ese alerta convertido en praxis mediante las orientaciones didácticas y pedagógicas de nuestros maestros, en miles de docentes formados para tal fin, no se vuelque para la praxis transformadora hacia nuevas estructuras territoriales, institucionales, políticas como los previstos en el Proceso de Comunalización que hemos emprendido para dar respuesta a lo que no pudieron generaciones, conocimientos, métodos anteriores?

Así como es necesario que tengamos consciencia de la Nueva Geopolítica Internacional y de la resistencia desde los centros hegemónicos para frenar nuestras transformaciones, la responsabilidad que tenemos los educadores en todo el proceso de Comunalización para la Nueva Geopolítica Nacional, pasa por nuestra responsabilidad de ciudadanos y docentes, cualquiera sea el nivel en que eduquemos. La cualidad del ser social es aprender, ya eso nos lo demostró Rodríguez, explicado en sus documentos y en lo que hemos podido escribir quienes convencidos del enfoque geohistórico, llegamos a la tesitura Robinsoniana, Dialéctica a las que nos llevaron ambos genios –Bolívar y Rodríguez- o maestros como Tovar y Maruja y todos aquellos que como colectivo mantuvimos la esencia del Enfoque a través del CIGDV, Las Maestrías, los Doctorados, las aulas de las escuelas liceos, universidades y las comunidades en las que realizamos diagnósticos, produjimos cartografía, generamos tesis, teoría, epistemología y concretamos en proyectos, velando por que se pusieran en práctica. Todas las condiciones históricas de hoy son favorables, sólo el egoísmo, el individualismo, el envilecimiento ideológico y lo que denunciamos como “efecto BODi” en nuestro trabajo “Contra Continuo por dentro”  se niegan a entenderlo y asumirlo.

La primera Ley que se aprueba después de la Constituyente y para la Nueva Constitución 1999 es precisamente la Ley de Geografía; posteriormente se han aprobado múltiples leyes que tienen su esencia en lo Geohistórico; es decir, unen a los venezolanos como diversidad y múltiples especificidades con mecanismos que nos igualan para avanzar transformaciones necesarias. Lo que para ser ejecutado antes de esta Constitución del 99 era subversivo, pues dependía de la voluntad, consciencia política y responsabilidad para resistir las persecuciones de las que fuimos objeto, por los gobiernos y sus instancias institucionales fosilizadas, hoy están en demolición y por el contrario, se nos ofrecen leyes novedosas en las cuales apoyarnos para el trabajo colectivo, conjunto para avanzar con el mismo pueblo. Cuan importantes además de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, las leyes orgánicas de Planificación y Gestión del Ordenamiento Territorial, la LO de Consejos Comunales y sus actualizaciones, LO de fomento de la Economía Popular, La LO de Comunas. La LO de Contraloría Social, la LO de Consejo Federal, La LO de Educación y las nuevas que se avanzan como Ley de Educación Básica, Ley de Universidades, Ley de Formación Docente; todas, absolutamente todas, tienen su esencia Geohistórica en los contextos que marcan a Venezuela en el mundo durante procesos  revolucionario y dan soporte a las transformaciones del espacio Geográfico Nacional de manera que se valla estructurando una nueva territorialidad.

Quisimos en “Simbiosis de los Simones, Socialismo desde el Alba”  abordar el pensamiento sobre espacio geográfico en Rodríguez y Bolívar para entrar desde esa concepción de Dialéctica Robinsoniana y Bolivariana al Materialismo Histórico, hoyar su complementariedad, fundamental para el proceso que vivimos y romper aquella separación, fragmentación y aislamiento que se producía intencionalmente para poner en conflicto ambas concepciones de alcance universal. Hasta ahora fueron vistas por separado, a pesar de su complementariedad, pues convenía que no se conociese el debate interno de los Socialistas del XIX sobre el espacio. Allí de manera breve orientamos al debate que se dio entre Marx y Reclus en su momento, precisamente por la consideración del espacio geográfico y la lucha de clases, para poder sacarlo de la ortodoxia y distorsión que provocaban desde el claustro los practicantes del “struvismo consciente”, como definió Lipietz a los  dogmáticos marxistas utilitaristas que siguiendo a Struve en  Rusia, para mantener el capitalismo; o los denunciados por Lipietz en las universidades de Francia y Occidente los cuales, desde los claustros de las universidades, se basan en un marxismo que interpretan a su medida para impedir que nada cambie, todo permanezca y se sientan revolucionarios, por una práctica teoricista que finalmente favorece al bloque hegemónico y su reproducción, amplía el teoricismo y entrampa la lucha de los pueblos en dudosos conocimientos científicos que avanzan metafóricamente, supuestas interpretaciones revolucionarias ( Lipietz A.  Introducción.  El Capital y Su Espacio, Ed. Siglo XXI).

“Comprender teóricamente la historia no tiene exactamente el mismo sentido (y no implica el mismo compromiso, las mismas modalidades en el trabajo teórico) si nos apegamos a la historia, en cuanto es producto de la reproducción de las “condiciones”, que sí tenemos en cuenta el movimiento revolucionario de las masas, la trasformación revolucionaria de las condiciones.

(Es la historia como meta relato –comento yo- de la que se vale el discurso posmoderno para debilitar la Historia, sin el compromiso que expresan quienes la construyen desde los movimientos de masas.) Si es discutible, “moral” y científicamente, producir en un gabinete (y vender al estado) una “teoría de los movimientos sociales”, fuera de todo nexo orgánico con esos movimientos mismos (lo  cual no es posible sino en el marco de un “intelectual colectivo” efectivamente vinculado a las masas), me parece menos discutible la posibilidad de entregarse, en cuanto “intelectual tradicional”, a un esbozo de análisis materialista de la dinámica de la reproducción de las condiciones”  (Lipietz, A. pg. 9 192 Capital y Espacio. Ed. SXXI)

El problema de la validez de los conocimientos producidos está allí, en la vinculación real a los movimientos de masas, a los resultados de las transformaciones que ellas crean con sus acciones colectivas y trascendentes a cada paso del hacer revolucionario. Las Misiones en el Proceso Venezolano han permitido ese acercamiento y vínculo en tanto la estrategia se desarrolló intensamente, junto a los excluidos históricos, al mismo tiempo que se hizo para la creación de un nuevo sistema inclusivo, incluyente. ¿Cuánta incidencia en nuevas organizaciones sociales y dinámicas territoriales ha nacido desde ellas? No podemos ni debemos obviarlas, ignorarlas, desconocerlas. A su consideración como realidad nos habituó el Enfoque Geohistórico; pero quien lo vio desde la academia, sin el compromiso y vínculo con las acciones de masa, llega a teorizar y proponer para “los otros” pero sin asumir el compromiso de estar en la acción con quienes lo ejecutan; ello crea duda en el conocimiento que se desprenda. La práctica social de un pueblo que lucha transformaciones se está dando, el Proceso de Comunalización es su concreción histórica; sólo se produce teoría de tal praxis si la derivamos de nuestras acciones vinculadas a ese pueblo que lo lucha, por ello el papel de los docentes, estudiantes y hacedores de Geohistoria en el acompañamiento constante, in situ, con ese pueblo que avanza nuevas estructuras. Enseñar a pensar y hacer el espacio geográfico sólo es posible haciéndolo, para que al mismo tiempo de pensarlo, derivar de la praxis las teorías que lo explican y los epístemes que de su acción ontológica nazcan  y, con profunda axiología, podamos ejercer y crear. Vale más que nunca aquella premisa “Instruye y tendrás quien sepa, Educa y tendrás quien haga” nos la resaltó Rodríguez y la ratificó Bolívar.

La importancia histórica de la Geohistoria hoy es que con ella se dispone de método, instrumentos y técnicas, suficientemente validadas, para comprender al proceso que crea la dinámica temporo-espacial en las relaciones de transformación a partir de esas condiciones de momento, lugar y escala; y como es compromiso, no es posible ella sin que el intelectual sea colectivo y orgánico a decir de Gramsci, o sea lego y prelado que sabe para hacer el bien común, a decir de Rodríguez. Con el Enfoque Geohistórico se ha podido avanzar la comprensión de la complementariedad entre la Dialéctica Robinsoniana que es Bolivariana y el Materialismo Histórico, para hacer de esa unidad de conocimiento de alcance universal, base teórico-epistemológica de la transformación social y espacial en pleno Siglo XXI, venciendo progresivamente, la práctica educativa burguesa que los separó para que no se llegara a descubrir el poder que tienen como unidad de pensamiento y la unidad de los pueblos que luchan. El abrazo de Bolívar y Marx es la fusión más poderosa que pudo alcanzar Latino América y el Caribe para avanzar en el movimiento revolucionario con suficiente fuerza endógena, para ser orientadora en el momento en que todo estaba entregado al neoliberalismo, el mercado y las leyes del capital. La experiencia de Cuba, siguiendo a Martí Bolivariano es la guía inicial y sólida; enseñó lo profundo de esa unidad en plena fauces del imperio que devora cuanta iniciativa endógena nace;  a la puerta del territorio eje de ese gran almacén de mercancías que es Florida en USA. Para ello fue posible el llamado que formula en "Nuestra América", don José Martí: "Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento; es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas". (Citado por Tovar en Discurso a la Academia de la Historia)

Yves Lacoste nos demostró en “Geografía un Arma para la Guerra” que los vietnamitas lograron vencer a USA precisamente con las ventajas que da el lugar, su conocimiento, representación, y organización de pueblo, las cuales son mucho más poderosas que las que generan las grandes potencias con el enriquecimiento de uranio para sus armas de gran poder destructivo. Los pueblos cuentan con la fuerza de la topo filia; y aunque luego de aquella derrota USA y las grandes potencias avanzaron inmensamente en el poder de las armas nucleares y los instrumentos satelitales de comunicación, información y visión, hasta llegar hoy a la era Google, es la condición geohistórica del “in situ” la que finalmente tendrá éxito y la única  posible poderosa a esa escala: la comunidad organizada actuando con unidad en la transformación de su espacio. Las luchas hegemónicas por la dominación se concretan en luchas espaciales que tienen lugar y escala y en las que se ubica un pueblo a quien le corresponde y con el cual crea identidad, certeza, seguridad de entorno; por ello, los poderosos ejércitos imperiales han sido derrotados cuando las comunidades se han organizado con fuerza, consistencia y coherencia para defenderse. No hay líder más claro al respecto que Bolívar.

El conocimiento profundo que tenía del territorio y su espacio con seres humanos activados en su defensa, le permitió construir Repúblicas y derrotar al poderoso Imperio del XVIII y XIX; sus conocimientos no tan sólo están en la Geografía que leyó de Humboldt y sus mapas, sino en la praxis in situ desde la dialéctica Robinsoniana que ejerció. Toda esa experiencia in situ, también la avanzó Rodríguez en Educación, les dió educación para el dominio perfecto de la dinámica de escalas que les permitía comprender, desde las necesidades específicas del lugar en función de sus pueblos, hasta el equilibrio necesario que a escala internacional se daba con los conflictos de poder entre imperios. Fue tan precisa su interpretación que previno futuro con el Imperio naciente de USA. Es esta la riqueza endógena para avanzar, apoyados en la teoría derivada de ese profundo pensamiento hacia la transformaciones de hoy; sin embargo, su poder se multiplica cuando las complementamos con el Materialismo Histórico, pero en la dimensión necesaria que contempla al espacio geográfico. Lipietz analiza: “¿Cuándo pues se han ocupado los marxistas del espacio?” y él mismo se responde: “Cuando las relaciones entre explotadores y explotados ha tomado una dimensión espacial, cuando la lucha de los explotados ha puesto de manifiesto ese problema. Marx y Engels no hablan del espacio más que a propósito de los orígenes del modo de explotación capitalista: la división del trabajo, la separación ciudad – campo. Y además sólo hablan en forma filosófica (si dejamos de lado sus escritos políticos militares), en la Ideología Alemana y en el Anti-During.  Es que deben enfrentar todo el problema que se plantean todos los intelectuales en la primera mitad del Siglo XIX: ¿por qué la Revolución Francesa no trajo felicidad a Europa? ¿Por qué vemos a una nueva clases social levantarse contra el Nuevo Régimen?”

 Del debate Marx y Reclus se aprende mucho para explicar situaciones que se mantuvieron entre Comunistas y Comunistas Libertarios, y de estos con la oligarquía, hasta muy entrada la Revolución Bolchevique. Es interesante la carta del Geógrafo Kropotquin a Lenin para  comprender la lucha comunal hoy en el Proceso de Comunalización que avanza Venezuela. (Documentos a descargar desde www.fundaaldeas.org) Si todo aquel debate lleva a la Comuna de París, la esencia hoy lleva al poder que nace de la Comunidad con las nuevas estructuras Comunales; por ello leer sobre Topoarquía y Comuna de París, ilustra teoría sólida para nuevas experiencias. Aquel problema no resuelto entre Marx y Reclus, comenzó a revertirse con la decadencia del Estalinismo, la derrota de USA en Vietnam, el éxito de la Revolución Cubana; ahora toma dimensión a cuidar en la Comunalización Bolivariana en Venezuela y las Repúblicas Plurinacionales en Ecuador y Bolivia. Es identidad nacional frente al poder colonial, pesa para el estudio de las luchas entre explotadores y explotados, países explotadores y explotados, regiones de riqueza y de pobreza, luchas nacionalitarias, regionalitarias, comunitarias, y otras como las de género y que dan nueva dimensión y superan visión encallejonada de las luchas sociales, muchas de las cuales promovió la propia clase hegemónica, desde los claustros.

Se asiste al momento de la reinterpretación de toda aquella teoría, apoyados en esa Geografía de la Liberación; se transita momentos de transformación con el Proceso de Comunalización. Están redimensionados los principios Bolivarianos de Contigüidad y Adyasencia; se tiene Nuevo Sistema Educativo que desestructura prácticas tradicionales. El pueblo ha aprehendido en 10 años de Revolución,  logros, resistencia, y praxis revolucionaria para un Estado y Sociedad de Justicia. Aprende a superar contradicciones y avanza paso a paso ruptura progresiva, creando nuevas estructuras, nueva institucionalidad, nueva organización social, nueva territorialidad. El Análisis de Contradicciones se hace cotidianidad en el debate de Consejos Comunales y organizaciones de cohesión como  consejos de trabajadores, estudiantiles, de mujeres, campesinos, pescadores y tantas otras concebidas en las leyes que la revolución crea. Ya es cotidiano que construya sus mapas y abra Google, para trabajar la imagen satelital de su comunidad, entorno, región; se  generalizan las salas de análisis geográfico y situacionales, se democratiza el “proyecto” como método e instrumento para orientar acciones; la cualidad de lo ubicuo  toma sentido de lucha contra el capitalismo y la “tecnología ubicua” y del “Lifelong Learning” que se la apropia y la convierte en mercancía con el Ipood, celulares, Blacberry, etc. No tenemos otra alternativa, entrar agarrados de la mano con la Geohistoria para avanzar lo nuevo de las condicionantes de momento, lugar y escala.

         “La verdadera utilidad de la creación es hacer que los habitantes se interesen en la prosperidad de su suelo; así se destruyen los privilegios provinciales; ojalá cada Parroquia se erigiera en Topoarquía; entonces habría confederación… el Gobierno mas perfecto de cuantos pueda imaginar la mejor política! Es el modo de dar por el pié al despotismo… esto es… (y es mil y mil veces) si se instruye, para que haya quien sepa y si se educa, para que haya quien haga. Casas, lugares, provincias y reinos rivales, prueban mala crianza.” (Rodríguez, S. Sociedadees Americanas, subrayado nuestro)

Termino esta intervención Deseando el mayor éxito a las XV JPNCS por el bien común a que aspiran. Que sea en reciprocidad por lo que hemos luchado y contribuyan para que Bolívar y Rodríguez bajen tranquilos al sepulcro.

ARMANDO DANIEL ROJAS.

Julio de 2010

 

Maestros que el Pueblo Quiere

Maestros que fueron

Maruja Taborda

Simón Rodríguez (Caracas, Venezuela, 28 de octubre de 1771 – m. Amotape, Perú, 28 de febrero de 1854), conocido por su exilio de la América Española, como Samuel Robinsón, fue un filósofo y educador venezolano, tutor y mentor de Simón Bolívar.

Maestros que son

RAMON A TOVAR LOPEZ, MAESTRO

Pueblo, Cartografía e Identidad

Atlas Interactivo de y desde  Aragua (Descargar)

Mapa Dinámico de Venezuela  (GoogleMaps)

El avance de la Revolución hacia la Nueva Territorialidad desde el Proceso de Comunalización, lleva a que el pueblo, cada vez más consciente de su responsabilidad en la construcción de la República Socialista, piense y actúe directamente desde el Poder Comunal haciendo uso de su condición de "lego y prelado" como lo caracterizó Rodríguez; por ello el apoyo a la Cartografía Comunal desde Fundaaldeas en tanto es necesaria su aplicación para poder concretar espacialmente sus proyectos de transformación. Haga uso del Atlas, y construyamos su actualización a escala, considerando siempre que está en sus manos, gran parte del hacer colectivo para resolver las contradicciones fundamentales que hemos heredado del capitalismo. Con la lectura del artículo "Método de Análisis de Contradicciones" ANACON, comenzamos desde esta página a orientar la construcción científica y objetiva de la Cartografía Comunal.